Amnesia Infantil

Sigmund Freud denominó el fracaso para el recuerdo de los eventos ocurridos en la infancia <<amnesia infantil>>. Esta característica, que él observaba en sus pacientes, tuvo una importante influencia en la práctica de Freud y en la teoría psicoanalítica.

La memoria en niños  ha sido estudiada de manera bastante efectiva mediante técnicas muy avanzadas utilizadas en contextos experimentales. La amnesia infantil, definida como un más rápido olvido para niños con menor madurez en el sistema nervioso central, es un efecto particularmente robusto.  A partir de ello se han hecho teorías sobre la amnesia infantil; una gran cantidad de opiniones se han escrito sobre las bases teóricas de la amnesia infantil, probablemente más de lo que está justificado por los hechos disponibles. Entre las teorías sobre la amnesia infantil, consideran la fuente fundamental del olvido subyacente como exclusivas de la infancia. Sin embargo la amnesia infantil no solo es consecuencia de una única fuente de olvido, por lo tanto las teorías divergen en dos líneas: una, uniendo la amnesia infantil a los aspectos infantiles del almacén de memoria, y la otra, al crecimiento físico o psicológico sobrellevado por un individuo tras almacenarlo en memoria como un niño.  Partiendo de este punto las teorías serían:

  1. Las teorías psicológicamente orientadas a enfatizar el crecimiento incluyen el psicoanálisis, que considera que los recuerdos infantiles son reprimidos, puesto que estos relacionan la amnesia infantil con ciertos estados de desarrollo ontogénico.
  2. Las teorías psicológicas que enfatizan el crecimiento adoptan el punto de vista de que es un cambio exagerado en el contexto percibido de un episodio aprendido, entre el aprendizaje en el niño y su recuerdo como adulto, responsable de su amnesia infantil.
  3. Las teorías neurofisiológicas, que enfatizan el crecimiento se encuentra la llamada <<hipótesis de la formación sináptica>> o hipótesis de la <<encefalización>>, que considera el recuerdo de episodios específicos como adecuadamente almacenados durante la infancia, pero inaccesible después, debido al desarrollo morfológico del SNC.
  4. Otras teorías sobre el crecimiento neurofisiológico enfatizan los cambios inducidos por el crecimiento en el medio químico del SNC, documentados en términos del cambio ontogénico en cantidad de neurotransmisores, que puede inducir olvido por alterar el código electroquímico requerido para la puesta en marcha de un recuerdo almacenado.

Estas teorías que pueden ser, o que han sido sugeridas para explicar la amnesia infantil; es comúnmente admitido que la sinapsis facilita el almacenamiento de la memoria, no sería sorprendente esperar que el almacén de recuerdos a esta edad fuese mucho menos efectivo y, consecuentemente, el olvido podría ser mucho más rápido. Hay tres errores en este razonamiento. El primero es que, por definición, la amnesia infantil asume una misma cantidad de aprendizaje (medida de la efectividad del almacén de memoria) para el infante que para el adulto. Segundo, el número de sinapsis no sólo se incrementa monotónicamente desde la infancia a la edad adulta. En realidad el incremento inicial es seguido por un decremento en el número de sinapsis. En tercer lugar, y en un sentido más general, hay claras excepciones a la opinión de que una mayor cantidad de cerebro conlleva una mayor capacidad de almacenamiento.

Tomando esto, las predisposiciones que presenta el aprendizaje en los niños, es que los pequeños codifican y organizan la información para la memoria de manera distinta a los adultos. Se cree que las consecuencias de esta codificación y organización temprana termina en un rápido olvido de los eventos en un corto intervalo y que, tras un intervalo largo, cuando ha transcurrido un periodo de crecimiento, el procesamiento adulto desarrollado es claramente diferente de la codificación que tuvo en su infancia, lo que hace difícil recuperar los recuerdos almacenados durante ese tiempo.

 

¿La amnesia infantil puede ser prevenida o reducida?

Las versiones de la teoría psicoanalítica asumen, al menos, el potencial alivio de la amnesia infantil; puesto que muchos de los tratamientos terapéuticos están dirigidos a la comprensión de las experiencias tempranas (olvidadas) reprimidas, lo que implícitamente supone que es posible el acceso a estas experiencias tempranas. De igual modo, desde las teorías neurofisiológicas no se espera ni el alivio ni la prevención  de la amnesia infantil, a no ser por una intervención drástica en el desarrollo fisiológico general. La evidencia indicia que el olvido rápido de los recuerdos adquiridos durante la infancia pueden ser prevenidos y aliviados: parece incierto, sin embargo, que la amnesia infantil pueda ser aliviada o pueda prevenirse. Todavía no hay una evidencia solida, de que las manipulaciones hechas para prevenir o aliviar el rápido olvido tengan un efecto en lo niños.

 

Consecuencias neuronales y conductuales de la experiencia

Hay dos consecuencias de la experiencia temprana especialmente relevantes. Una de ellas es la consecuencia de la deprivación visual  sobre la visión posterior; los efectos pueden ser mediados sólo por las dificultades en la percepción y sensación visuales, más que por el aprendizaje per se, y no es cierto que el aprendizaje mediado por otras modalidades se vea afectado.

Una segunda consecuencia importante es lo que ocurre con ambientes enriquecidos, cuando son criados en presencia de muchos <<juguetes>>, y similares. Los efectos son claros neuroquímica y neurológicamente. Finalmente puede influir sobre el cerebro y las conductas posteriores, independientemente de la retención de eventos específicos durante la experiencia temprana. Dadas las indicaciones que los recuerdos de ciertos eventos específicos tempranos pueden tener sobre el aprendizaje en el que dichos eventos están implicados, probablemente es importante-por eta y otras razones-, que la mayoría de los eventos específicos de la experiencia temprana no sean analizados para su retención posterior.

 

Referencias

 

-Guzmán Navarro José I. (1999) Aprendizaje y Memoria Humana: Aspectos básicos y evolutivos (2ª ed.) México, D.F. Mc Graw Hill.