La terapia implosiva

Historia

La teoría de (del aprendizaje) conductual y la teoría de la psicodinámica se pueden considerar como los dos sistemas más influyentes sobre la conducta humana. Aunque el desarrollo inicial de estos enfoques por Pavlov (1927), Watson (1925) y Freud (1936) tuvo lugar, aproximadamente, en el mismo periodo de tiempo, lo que hace impresionante lo poco que se influyeron entre si dichos movimientos. La diferencia que tienen se puede deber a sus objetivos; Pavlov y Watson intentaron desarrollar leyes sobra la conducta en general, mientras que Freud se esforzó en desarrollar una determinada comprensión de la psicopatología humana, con el objetivo de diseñar métodos de tratamiento. (Sarason & Sarason, 2006)

Influida por las contribuciones de Freud y Pavlov, la moderna teoría del aprendizaje se desarrolló y floreció, estableciendo importantes principios y leyes de la conducta. A pesar de esto la capacidad que tenía el enfoque conductual para contribuir con el área de la psicopatología era en gran parte una reinterpretación, de una manera específica, de las contribuciones de Freud y los neofreudianos. (Dollard y Miller, 1950). En esos momentos las técnicas conductuales específicas para el tratamiento, no eran significativas en comparación a la amplia teoría y practica que ofrecía Freud; este cambio se logró hasta el desarrollo del movimiento de la terapia de conducta que se dio a finales de los años cincuenta y finales de los sesenta. (Sarason & Sarason, 2006)

Thomas G. Stampfl, integró hábilmente uno de los nuevos enfoques, que se relaciona con los principios conductuales y psicoanalíticos en una teoría comprehensiva de la conducta neurótica y psicótica, lo que proporcionaba un enfoque directo, totalmente nuevo, de tratamiento llamado Terapia Implosiva (TI). (Sarason & Sarason, 2006)

Stampfl (1967,1968) desarrolló la estrategia de intervención denominada implosión, que se encuentra basada en la misma argumentación teórica que la desensibilización sistemática (es decir, ha pacientes con problemas de fobia y una opción para solucionarlos es exponiendo al paciente al estímulo que provoca la fobia). Sin embargo, en vez de hacerlo de manera progresiva la idea es exponer al individuo fóbico por completo, pero en un medio donde el terapeuta de algún modo tenga el control de las variables, con el propósito de que el paciente no experimente la sensación de desamparo o soledad, misma que podría provocar que presentara todos los síntomas, conductas, pensamientos y reacciones fisiológicas consecuencia de la presentación de estímulo que desencadena tal reacción fóbica. (Reynoso y Seligson, 2005)

Definición y descripción

La teoría y la terapia implosivas representan un enfoque conductual para el tratamiento de la psicopatología, se basan en la extensión de la teoría de los factores del aprendizaje de evitación Mowrer.

La TI se basa en el principio de la extinción experimental directa, la presentación del estímulo condicionado (EC) en usencia del estímulo incondicionado (EI).

Gupta, R & Coxhead, P. (1993), mencionan que en contraste con los procedimientos que implican diversos tipos de exposición graduada a las circunstancias amenazadoras, la implosión supone una confrontación inmediata y máxima sin una preparación previa a la situación temida.

Esta técnica se basa en la creencia de que muchas condiciones son consecuencia de experiencias previas dolorosas. Para que el paciente olvide estas experiencias, la situación original se debe de recrear de manera que pueda ser experimentada sin dolor. Los terapeutas que utilizan la implosión piden a sus clientes que imaginen escenas relacionadas con un conflicto personal particular y que recreen la ansiedad que sintieron en esas escenas. El terapeuta trata de aumentar el realismo de la recreación y de ayudar al paciente a eliminar la ansiedad que las condiciones adversas originales crearon. Además, ayuda a que el cliente adopte formas de conducta más maduras. (Sarason & Sarason, 2006)Principio del formularioFinal del formulario

Se ha revelado que al aumentar la intensidad la respuesta aumenta hasta que alcanza una sintonía, es decir, que llega un punto en que la intensidad de la respuesta, permanece en el tope por más que se intensifique el estímulo. Pero bajo ciertas circunstancias después de que la respuesta ha adquirido su máxima intensidad, paradójicamente su evocación se hace cada vez más débil a medida que se va aumentando la intensidad de la estimulación. (Kort, 2003)

 

Fundamentos conceptuales y empíricos

La terapia implosiva es un enfoque que incorpora formulaciones inherentes a sistemas dinámicos de tratamiento reinterpretados y reaplicados en términos de la teoría y principios del aprendizaje. Este enfoque no sólo proporciona una nueva orientación teórica, sino que también altera, y en algunos casos modifica drásticamente, procedimientos de tratamientos  existentes, y suministra igualmente un catalizador para sugerir nuevas líneas de experimentación con animales (Stampfl y Levis, 1967; Stampfl, 1987, 1988, citado por Sarason & Sarason, 2006).

 

La adquisición de la psicopatología

La psicopatología es un resultado de experiencias específicas pasadas de castigo y dolor, lo que produce fuertes reacciones emocionales a estímulos no punitivos. La adquisición de “señales de peligro” en el ser humano pueden ser el resultado de acontecimientos aversivos en el primer período de socialización del niño, implicando un duro castigo físico, privación de comida y de contacto físico o la exposición a abusos sexuales. Los acontecimientos aversivos actuales (problemas maritales, pérdida del trabajo, cuestiones familiares, mala salud, etc.) pueden contribuir también a la activación emocional (Stampfl y Levis, 1967), la conducta desadaptativa que es probable que se etiquete como sintomática, proviene del intento del organismo para reducir  o eliminar el impacto del recuerdo de acontecimientos aversivos previamente condicionados. Dicha conducta está motivada por un fuerte impulso secundario. Los impulsos secundarios se diferencian de los impulsos primarios o innatos como el hambre, la sed y el sexo, en que su capacidad para servir de elementos motivadores del aprendizaje. (Sarason & Sarason, 2006)

Según Dollard y Miller (1959, p.190, citado por Sarason & Sarason, 2006), el miedo es importante para la formación de síntomas porque puede adherirse a nuevos estímulos por medio del aprendizaje y porque es la fuente de motivación que produce la respuesta inhibidora en la mayoría de los conflictos.

Los síntomas y las maniobras cognitivas defensivas (p. ej., negación, represión, disociación, racionalización, proyección, etc.) que se reflejan en la psicopatología de los seres humanos se consideran como equivalentes a la conducta de evitación. Se piensa que al menos dos clases de respuestas son inherentes al desarrollo de la psicopatología. (Sarason & Sarason, 2006)

Consisten en el aprendizaje humano a responder de una manera temerosa a estímulos que no eran temidos anteriormente. Su desarrollo proviene simplemente del emparejamiento de estímulos inicialmente no temidos  con un acontecimiento aversivo innato que produce dolor. Se cree que el aprendizaje del miedo implicado en la psicopatología humana abarca un complejo conjunto de estímulos, que comprende patrones de EC tanto externos como internos (Stampfl, 1970; Stampfl y Levis, 1969, 1975). Una vez que tiene lugar el condicionamiento del miedo, éste es capaz de condicionar secundariamente otros estímulos por medio de asociaciones o emparejamientos con los estímulos previamente condicionados. (Sarason & Sarason, 2006)

 

Mantenimiento de los síntomas

Sarason & Sarason (2006), mencionan que el poder de la teoría del miedo reside en capacidad para generar numerosas predicciones apoyadas desde diferentes ángulos y en el fracaso de puntos de vista alternativos para reemplazar a la teoría por un modelo igualmente comprehensivo y predictivo.

Las observaciones clínicas revelaron que aunque algunos síntomas humanos parecen durar mucho tiempo, los estímulos de los que inicialmente se informaba que provocaban el comienzo de los síntomas, sufrían, frecuentemente, un cambio con el tiempo, de modo que los primeros estímulos evocadores de miedo dejaban de provocar los síntomas. Teóricamente se sigue que, a casusa de la exposición repetida al EC, las propiedades evocadoras de miedo asociadas con estos estímulos producen un efecto de extinción y son reemplazadas en la memoria por un nuevo conjunto de estímulos con propiedades instigadoras de miedo, estímulos que no habían recibido previamente mucha exposición al EC. Estos nuevos estímulos y su reactividad emocional pueden observarse cuando se impide la manifestación de los síntomas. La función de los síntomas del paciente consiste en bloquear la aparición de esos estímulos y evitar las propiedades intensamente emocionales asociadas a los mismos. Sin embargo, a causa de que estos estímulos generalizados son, finalmente, expuestos, el temor hacia ellos sufre un efecto de extinción que a su vez, reactiva el siguiente conjunto de señales en la cadena en serie. (Sarason & Sarason, 2006)

El apartado sobre la conservación, en la hipótesis de Solomon y Waynne, se basa en la observación de que, en el aprendizaje por evitación, la ocurrencia de una respuesta de evitación, de latencia corta, evita la exposición total al EC en ese ensayo. Por consiguiente, la parte del EC que no se expone será protegida o conservada contra la extinción del miedo, ya que la exposición es un requisito necesario para la extinción. Stampfl razonó, a partir de sus observaciones sobre el mantenimiento de los síntomas humanos, que la paradoja neurótica podía ser entendida conceptualmente por medio de la ampliación de la hipótesis de la conservación de la ansiedad. Se recordará que los sucesos condicionantes traumáticos, que mantienen la sintomatología humana, se supone que ocurre ante un complejo conjunto de estímulos que se almacenan en la memoria a largo plazo.  Se piensa que estos distintos complejos de ECs están ordenados secuencialmente según su carga aversiva y en términos de su accesibilidad para la reactivación. Se seguirían, por consiguiente, que si las respuestas de evitación de latencia corta conservaban el miedo a segmento más largos del EC, al evitar su exposición, entonces el proceso de conservación podría aumentarse aún más en el laboratorio dividiendo el intervalo EC-EI en distintos componentes estimulares. Este procedimiento debería, a su vez, mejorar los efectos de la conservación de la ansiedad, al reducir la generalización de los efectos de la extinción desde una corta exposición  al EC hasta una larga exposición al mismo. (Sarason & Sarason, 2006)

 

Desaprendizaje del miedo y de los síntomas

Como puede deducirse del análisis precedente sobre el mantenimiento de los síntomas, los principios de la extinción del miedo están operando con cada ocurrencia de los síntomas del paciente, pero se demora por la capacidad del sistema de defensa para evitar cualquier exposición prolongada al EC. Así, se seguiría, de forma lógica, que la extinción tanto de los estímulos  provocadores emocionales como la conducta resultante motivada para evitar estos estímulos, podría facilitarse como sea posible. Esto daría como resultado la provocación de una fuerte respuesta emocional en ausencia de cualquier estímulo aversivo primario (EI), lo que, a su vez, debería producir un efecto de extinción igual de fuerte. (Sarason & Sarason, 2006)

 

Procedimiento

Clasificación de las categorías de los estímulos de evitación: (Sarason & Sarason, 2006)

La sugerencia de Stampft de un sistema de cuatro categorías es suficiente para propósitos clínicos,

  • Primera categoría: abarca lo que se denomina estímulos contingentes a los síntomas es decir, aquellos estímulos ambientales que sirven inicialmente para provocar unos síntomas determinados.
  • Segunda categoría: se compone de estímulos informables, provocados interiormente, esto se refiere a los pensamientos sentimientos, y sensaciones físicas que el paciente informa que experimenta cuando tiene lugar la conducta problemática.
  • Tercera categoría: son los estímulos no informables que hipotéticamente están relacionados con estímulos de carácter interno.
  • Cuarta categoría: el terapeuta basándose en la información obtenida a partir de una entrevista detallada, intentara generar una curta categoría de estímulos, que es el estimulo dinámico hipostasiado, en este caso, el material de entrevista sobre la infancia del paciente.

 

Recogida de información

Parte integral de cualquier estrategia de tratamiento conductual se necesita una cuidadosa y sistemática entrevista en profundidad, para obtener información suficiente para la clasificación de los estímulos de evitación relevante. Durante esta fase de la entrevista, el terapeuta intenta averiguar la gravedad del problema, la duración y las razones por las que el paciente busco la terapia en esta ocasión. Es esencial obtener una historia médica completa del paciente, especialmente en  aquellos casos en los que un trastorno físico podría explicar el cuadro de síntomas, se tiene que tomar en cuenta cualquier medicación que esté tomando el paciente, así como de cualquier condición médica o psiquiátrica que aparezca en la historia de la familia del paciente, áreas adicionales que debería de evaluar el terapeuta incluyen el estado de ánimo actual. (Sarason & Sarason, 2006)

 

Plan de tratamiento

Antes de comenzar el tratamiento formal, el terapeuta debería  integrar las hipótesis que se han desarrollado  a lo largo del curso de las sesiones iníciales de evaluación. Después de la terminación de  ese proceso organizativo el terapeuta debería ser capaz de contestar las siguientes preguntas ¿Cuál(es) es/son el/ los problemas(s) presente(s) (tanto los que ha identificado el paciente como los que ha descubierto el terapeuta durante el curso de las primeras sesiones de evaluación)? ¿He descartado todas las condiciones médicas que podría explicar este cuadro de síntomas? ¿Qué impacto tienen los síntomas en el funcionamiento actual? ¿En qué situaciones ocurren normalmente los síntomas? ¿Cuáles son las fuerzas instigadoras que provocan estos síntomas y cuál es la responsable de su mantenimiento, a pesar del malestar subjetivo que experimenta el paciente? ¿Cuáles son las raíces históricas detrás del desarrollo complejo de los síntomas?  Una vez que el terapeuta ha contestado estas preguntas a su satisfacción, pueden llevarse a cabo pueden llevarse entrevistas más extensas conforme progresa la terapia, con el fin de obtener información adicional y/o se pueden desarrollar escenas de prueba para proporcionar una comprobación inicial de estas hipótesis. (Sarason & Sarason, 2006)

 

Conceptos principales

  • Ansiedad: es la reacción del individuo a amenazas reales o imaginarias. (Morris & Maisto, 2006)
  • Conducta: conjunto de reacciones de carácter muscular y glandular de un organismo, provocadas por estímulos de diversa naturaleza. (Mora, 2003)
  • Estímulo condicionado (EC): un estímulo originalmente neutral que se parea con un estímulo incondicionado y a la larga produce la respuesta deseada en un organismo cuando se presenta solo. (Morris & Maisto, 2006)
  • Fobia: Trastorno de ansiedad caracterizado por temor intenso y paralizante de algo. (Morris & Maisto, 2006)
  • Terapia implosiva: expone los objetos o situaciones temidas sea en la imaginación o la realidad, de manera que el sujeto pueda vencer angustias y aversiones previamente adquiridas. (Masserman & Uribe, 1986)
  • Thomas G. Stampfl: pionero de la terapia implosiva, para el tratamiento de fobias y otros trastornos de ansiedad. (Sarason & Sarason, 2006)

 

 

Referencias

Caballo, V. (2009). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. España: siglo.

Gupta, R & Coxhead, P. (1993). Asesoramiento y apoyo psicopedagógico: estrategias practicas de intervención educativa. Madrid, España. Narcera.

Kort, F. (2003). Psicoterapia conductual y cognitiva. Caracas: El nacional.

Masserman, J. & Uribe, V. (1986). Principios y práctica de la psicoterapia biodinámica. Colombia: Tercer mundo.

Mora, E. (2003). Psicología del aprendizaje. Teorías I. México: Progreso.

Morris, C. & Maisto, A. (2005). Psicología. México: Pearson de Educación.

Reynoso, L. & Seligson, I. (2005). Psicología clínica de la salud: un enfoque conductual. México: Manual moderno.

Sarason, I. & Sarason, B. (2006). Psicopatología: psicología anormal: el problema de la conducta inadaptada. (Ed. 11). México: Pearson Educación.