Introducción

Los primeros años de vida son el molde de lo que será nuestro futuro, la educación, contexto y características personales son los elementos que lo delimitan.
Desde el perspectiva psicológica existe trastornos característicos de estas edades, conocidos como “Trastornos del inicio de la infancia, niñez o adolescencia”, estos se presentan en un porcentaje de la población, aunque no es alto, sigue siendo significativo para las personas que los padecen y los familiares.
De acuerdo con el DSM IV estos trastornos casi siempre se diagnostican antes de los 18 años, aunque algunas personas hasta la edad adulta reciben un diagnóstico; es importante la identificación de alguno de estos trastornos debido a que causan dificultades para las personas que los tienen y tener información sobre los mismos o un tratamiento, puede mejorar bastante la vida actual y futura de las familias, y una mejor adaptación al medio social.

 

Retraso mental

A. Definición.
La Asociación Americana sobre Retraso Mental, define el retraso mental como una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual (razonamiento, aprendizaje, resolución de problemas) y en la conducta adaptativa, que abarca muchas habilidades sociales y prácticas cotidianas. (AAMR, 2012)

B. Características.
El retraso mental se manifiesta en los niños en la edad escolar, momento a partir del cual se puede determinar y calcular el CI; por lo que se origina antes de los18 años de edad. Su prevalencia es de un 3%. (Hanquinet, Ferey & Kalifa, 2009)

Se considera que los individuos que tienen un CI de aproximadamente 70 o menos tienen retraso mental. A pesar de esta consideración, puramente psicométrica, de acuerdo con los criterios diagnósticos de RM aceptados por la OMS y por el DSM IV, se necesita, para considerar a un individuo como retrasado mental, que, además de la cifra de CI, concurra la condición de desadaptación por lo menos en dos de las siguientes áreas:
Comunicación, autocuidado, vida en casa, habilidades sociales e interpersonales, uso de los recursos comunitarios, autonomía, habilidades académicas, trabajo, ocio, salud y seguridad. (Revista de Neurología, 2003)

C. Clasificación.
El retraso mental se puede clasificar en cuatro grados de acuerdo al CI.
 Retraso mental leve: corresponde a un CI entre 70 y 50-55.
 Retraso mental moderado: corresponde a un CI entre 50-55 y 35-40.
 Retraso mental severo: corresponde a un CI entre 35-40 y 20-25.
 Retraso mental profundo: por debajo de un CI 20-25.

 

 

 

 

 

D. Causas del retraso mental.
¿A qué se debe el retraso? En 30 o 40% de los casos, no es posible identificar ningún problema biológico conocido.
El retraso hereditario: Muchas veces el nivel de retraso es leve con CI de 50 a 70. A menudo miembros de la familia también lo sufren. El retraso hereditario ocurre principalmente en familias de bajos recursos, donde la nutrición, la estimulación intelectual, la atención médica y el apoyo emocional no son adecuados. Esto indica que el retraso mental hereditario proviene principalmente de un entorno empobrecido. Muchos casos de retraso podrían prevenirse con una mejor nutrición, educación y los programas de enriquecimiento en la niñez temprana. (Coon, 2005)
Causas orgánicas: cerca de la mitad de los casos de retraso tienen origen orgánico, es decir, se relacionan con trastornos físicos: lesiones al momento de nacer (falta de oxígeno durante el parto, por ejemplo) y daño fetal (daño prenatal por enfermedad, infecciones o consumo de drogas por parte de la madre.
Otra causa se debe a los trastornos metabólicos, que alteran la producción de energía y su aprovechamiento en el organismo.
Algunos tipos de retraso provienen de anomalías genéticas como genes faltantes, adicionales o defectuosos. La desnutrición, la exposición al plomo y otras sustancias tóxicas que pueden causar retraso orgánico durante la niñez temprana. (Coon, 2005)

  

Trastornos del aprendizaje

 

A. Definición.

Es un fallo no esperado, específico y persistente para la adquisición de destrezas académicas eficientes a pesar de una enseñanza convencional, de una inteligencia adecuada y de una oportunidad sociocultural. (Lagae, 2008)

 

B. Características.

Aproximadamente el 5% de los niños en edad escolar tienen dificultades con la lectura, la escritura o las matemáticas. Lo más probable es que los problemas de aprendizaje se presenten inesperadamente durante la escuela primaria, pero cada vez existen más datos que indican que se pueden identificar en edades preescolares. (Ardilla, Rosselli & Matute, 2005)

La capacidad del niño de progresar en el área académica específica está por debajo de lo que se espera para un niño de su edad, nivel educativo y nivel de inteligencia. La dificultad experimentada por el niño es lo suficientemente grave para interferir con el progreso académico o las actividades normales apropiadas de su edad en la vida cotidiana. Los trastornos del aprendizaje algunas veces se denominan discapacidades del aprendizaje, o discapacidad específica para el aprendizaje. La mayoría de los niños que tienen trastornos del aprendizaje tienen una inteligencia normal.

 

¿Con qué frecuencia se presentan los problemas de aprendizaje?

El 80% de todos los niños con problemas de aprendizaje se presentan dentro del espectro de la dislexia.

La prevalencia de la discalculia se estima alrededor del 5% y el 10% de todos los niños en edad escolar presentan un problema fundamental de aprendizaje. (Lagae, 2008)

 

C. Clasificación.

De acuerdo al DSM IV se distinguen cuatro grandes grupos de desórdenes específicos en el desarrollo y uno no especificado: (Ardilla, Rosselli & Matute, 2005)

 

  • Trastorno de lectura. (En ocasiones llamado dislexia)
  • Trastorno de cálculo. (Ejemplo dificultad para realizar calculos.
  • Trastorno de expresión escrita. (Ejemplo, dificultad para realizar tareas escritas)
  • Trastorno del aprendizaje no especificado.

 ¿Qué causa los trastornos del aprendizaje?

Se cree que los trastornos del aprendizaje se producen a causa de una anomalía en el sistema nervioso, ya sea en la estructura del cerebro o en el funcionamiento de las sustancias químicas del cerebro. La diferencia en el sistema nervioso provoca que el niño que tiene un trastorno del aprendizaje reciba, procese o comunique la información de una forma diferente. (Oregon Health & Science University, s.f.)

 

¿A quiénes afectan los trastornos del aprendizaje?

Del 10 al 30 % de los niños tienen trastornos del aprendizaje. Se calcula que los trastornos para las matemáticas afectan al 1 % de los niños en edad escolar. Los trastornos de lectura son más comunes en hijos de padres que experimentaron un trastorno del aprendizaje. Hay más probabilidades de que se les diagnostique un trastorno de lectura a los niños que a las niñas.

La predisposición genética, los problemas durante el embarazo, el nacimiento o la infancia temprana, así como otras condiciones médicas pueden estar asociados con la causa de los trastornos del aprendizaje. (Oregon Health & Science University, s.f.)

 

Trastorno de la lectura.

Es el compromiso marcado y significativo de la habilidad para el reconocimiento de las palabras y la comprensión de la lectura, no atribuible únicamente a la edad mental, retardo mental, déficit auditivos, visuales o neurológicos, o una enseñanza inadecuada.

Este trastorno va a interferir con el logro académico del niño o con las actividades cotidianas que demandan habilidad para leer.

Si existe un déficit sensorial, las dificultades de lectura van a sobrepasar, a aquellas usualmente asociadas con el. (Vélez, Rojas, Borrero & Restrepo, 2004)

 

 Principios terapeúticos

Como los problemas de aprendizaje son permanentes, no existe una curación definitiva. El tratamiento debe centrarse en la mejoría y en la adquisición de mecanismos de compensación. Dado que el fenotipo cambia con la edad, el tratamiento debe ajustarse a la edad del niño. Durante los primeros años debe hacerce énfasis en la mejoría, y posteriormente en las adapataciones y compensaciones acorde al estilo de vida. (Lagae, 2008)

 

 

Trastornos de habilidades motoras

A. Definición.

Es un trastorno en el que el rendimiento en las actividades cotidianas que requieren coordinación motora es sustancialmente inferior del esperado para la edad del niño y con inteligencia normal.

 B. Características.

La característica esencial del trastorno del desarrollo de la coordinación es una alteración significativa en el desarrollo de la coordinación motora.

El diagnóstico sólo se establece si interfiere significativamente con el rendimiento académico o las actividades de la vida cotidiana, y además no se deben a enfermedad médica (parálisis cerebral, hemiplejía o distrofia muscular) y no se cumplen los criterios del trastorno generalizado del desarrollo. También se ven afectadas la memoria de tareas motoras y la integración de funciones motoras. Ninguna de estas funciones motoras puede ser explicada por anormalidades neurológicas permanentes o localizables o por interferencia mecánica.

 

Puede manifestarse por retrasos significativos en la adquisición de hitos motores como: caminar, gatear, sentarse, caérsele los objetos de la mano, torpeza. Estas alteraciones infieren en las actividades cotidianas del niño.

Dicha alteración no se debe a una enfermedad médica como parálisis cerebral, hemiplejia o distrofia muscular, y tampoco entra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo. (Mondragon, Et. al., 2006)

 C. Clasificación.

El trastorno de las habilidades motoras incluye el trastorno del desarrollo de la coordinación, caracterizado por bajo rendimiento en las actividades que requieren actividad motora. El rendimiento está por debajo de la media, teniendo en cuenta la edad e inteligencia del sujeto. (American Psychiatric Press. 1996).

 D. Trastorno del desarrollo de la coordinación.

Es un síndrome caracterizado por unas habilidades motoras groseras, imprecisas y torpes, aunque las destrezas motoras no estén gravemente alteradas.

En la actualidad es el único trastorno incluido en la DSM-IV-TR, en la categoría de los trastornos de las habilidades motoras.

Las manifestaciones de este trastorno varían en función de la edad y el estadio evolutivo del desarrollo. Aunque este trastorno es con muy poca frecuencia un motivo principal de consulta psiquiátrica, se suele hallar comúnmente en asociación con muchos trastornos psiquiátricos, especialmente trastornos del aprendizaje, trastornos de la comunicación, conductas desorganizadas y trastornos por déficit de atención.

Aproximadamente el 5% de los niños presenta deterioros importantes de las funciones motoras finas o gruesas, que se ponen de manifiesto al correr, al tirar una pelota, al abrocharse los botones, al aguantar un lápiz, o por la falta de habilidad y torpeza general.

 

Se caracteriza el trastorno por una ejecución de las actividades que requieren coordinación motora, muy inferior a la esperada. Se hace evidente muy pronto en la infancia, cuando el niño afectado comienza a intentar tareas que requieren. Se han definido tres áreas principales de déficits motores: la torpeza, los movimientos adventicios y dispraxia. (Biopsicología.net, 2011)

 

 E. Causas.

Se desconocen las causas, pero las hipótesis se centran en orgánicas y del desarrollo. Se ha sugerido que los factores de riesgo para este trastorno serían la prematuridad, hipoxia, malnutrición perinatal y bajo peso al nacer.

 

Las anomalías neuroquímicas y las lesionas del lóbulo parietal también se han sugerido como factores que contribuirían a los déficits de la coordinación. Pero dado las importantes asociaciones que tiene con el trastorno de la comunicación, y aunque se desconocen los agentes causales específicos para ambos, se propone que posiblemente tengan un origen multicausal.

 F. Diagnóstico diferencial.

El trastorno del desarrollo de la coordinación debe distinguirse de afectaciones motoras debidas a una enfermedad médica. Los problemas de la coordinación pueden estar asociados a enfermedades neurológicas específicas (parálisis cerebral, lesiones de cerebelo…), pero en estos casos existe una lesión neurológica. Si hay un retraso mental, el trastorno del desarrollo de la coordinación sólo puede diagnosticarse si las deficiencias motoras exceden a las que habitualmente se presentan asociadas con el RM.

Cuando se cumplen los criterios para un trastorno generalizado del desarrollo, no se establece el trastorno del desarrollo de la coordinación.

Los sujetos afectos de un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, pueden caerse, chocar con los objetos o golpearlos, pero todo ello suele deberse a su distraibilidad e impulsividad, más que a una afectación motora; si cumplen los criterios para ambos diagnósticos, según la DSM-IV-TR, deben formularse los dos. (Biopsicología.net, 2011)